La web 4.0 y más allá
En el año 2016 se materializó la
llamada web ubicua, en la que ahora se
mezcla el mundo real y toda esa información que conforma el mundo
virtual, y que se centra en ofrecer un comportamiento más inteligente y
más predictivo, de modo que podamos, con sólo realizar una afirmación o una
llamada, poner en marcha un conjunto de acciones que tendrán como resultando
aquello que pedimos, deseamos o decimos.
La web
4.0 es así una capa de integración necesaria para la explotación de la web semántica (la web 3.0) y
sus enormes posibilidades, pues bien, la web 4.0 mejora esa experiencia
mediante el uso de nuevas tecnologías que permiten un nivel de interacción más
completo y personalizado. Es decir, se puede decir verbalmente al dispositivo
digital –que puede ser un smartphone, computadora, etc.–: “Compra un boleto de
avión con tales características”, “Pide un taxi para la hora y tal lugar” y
automáticamente ejecutará la acción sin más intervención propia. Así, pasamos
de una web que nos proporciona información a la web que nos proporciona
soluciones (umch.edu.pe, 2018). La web 4.0 permite la
computación cognitiva, a través de potentes ordenadores se almacenan en la nube
y procesan los datos, peticiones, etc. permitiendo, no sólo que cualquier
dispositivo con conexión a internet nos ayude a aprovecharnos de ellos, sino
también sirviendo cada uno de nosotros como suministradores de datos a las
máquinas (Santamaria, 2016).
Así
pues, en esta web el contenido es construido y reconstruido en el contexto de
forma constante, se hace uso de la inteligencia artificial y el proceso de
enseñanza-aprendizaje se da bajo la premisa de que todos aprenden y todos
enseñan.
Pero como estamos frente a un constante avance hoy se habla de la Web 5.0, la Web 6.0 y aún más de la Web 7.0. ¿Cuál es su criterio al respecto? y qué considera ante la interrogante ¿estaremos preparados para este mundo virtual?

